¿Bañera o plato de ducha?

08.11.2018

¿Bañeras o platos de ducha? ¿Cuál es la diferencia práctica entre cada una de las opciones?

Para poder decantarnos por una u otra forma de lavarnos cada día, debemos primero ver cuáles son nuestras necesidades, qué consideramos como primordial, qué es lo más práctico según nuestro estilo de vida y habitantes de la casa y sobre todo tener en cuenta el espacio del que disponemos. Porque por mucho que "necesitemos"una bañera, si el baño mide 2m², nuestro gozo se irá a un pozo. Ahí cabe un plato de ducha y con calzador. Las bañeras tipo exentas sólo son posibles en casas de las que no nos podemos permitir las personas normales aunque queden espectaculares. 

Empecemos por hablar de las bondades de una bañera. Además de la parte estética (y sólo de las bañeras exentas como acabamos de ver en la galería), poco más cabe resaltar a favor de este elemento. Si bien es una opción bastante divertida cuando hay niños pequeños y que se pueden pasar horas jugando en el agua a perseguir piratas o llorar por no salir hasta tener los dedos arrugados como garbanzos, poco más se podría decir. Normalmente son más caras que un plato de ducha, son mucho más incómodas para limpiarlas, por lo general, ocupan más espacio (incluyendo el espacio visual) y sobre todo y más importante, el gasto de agua

Es el principal motivo que tendríamos que tener en cuenta a la hora de elegir este sanitario. Si bien incluía el juego de los más pequeños en las bañeras como punto a favor de este elemento, es un error inculcar a los niños que el agua potable está destinada al juego, que nos podemos permitir derrochar litros y litros cada día por ver a nuestros hijos jugando y ellos tan felices y que tal y como nos hemos planteado hasta ahora el momento del baño, no es lo que debemos seguir haciendo de cara al futuro.

Una frase que digo mucho en mi casa es: "que se haya hecho toda la vida, no quiere decir que esté bien" o que sea correcto, añado ahora. Las sequías que vienen de cara al futuro, son bastante importantes. Ya no hablo de la factura del agua, cada uno es libre de gastar su dinero en lo que considere. Pero gastarlo en desperdiciar el agua de todos debería ser y es inadmisible.

Cada vez pienso más veces que al final, en una vivienda es poca el agua que se desperdicia diariamente, principalmente los gastos significativos vienen de las empresas, de los hoteles, los parques de atracciones y parques acuáticos, los zoos, las fuentes de las ciudades, comedores o restaurantes, etc... Son los principales derrochadores del agua diaria sin lugar a dudas. Aunque al final, esas empresas están gestionadas por personas y son estas personas las que deben tomar conciencia. Si desde casa estamos educados en conciencia del ahorro del agua y energético, en nuestro lugar de trabajo también aplicaremos nuestra forma de proceder diaria.

Los platos de ducha o las bañeras son, por tanto, elementos necesarios en una vivienda, ya que necesariamente nos lavamos habitualmente (y digo habitualmente porque habrá personas que se laven 3 veces al día y personas que lo hagan 3 veces a la semana o 3 veces al mes, que todo puede pasar..) pero de manera práctica los platos de ducha nos solucionan el problema de manera más sostenible.